La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

lunes, 8 de enero de 2018

RECTIFICAMOS UN GRUESO ERROR DEL DIARIO "LA NACIÓN" RESPECTO DE LA ESTATUARIA MONUMENTAL PORTEÑA


Por Oscar Andrés De Masi

Ya en alguna oportunidad nos referimos a la dudosa calidad de la información que, en general, traen los grandes diarios en materia de patrimonio monumental. Con señaladas excepciones (Claudia Peiro y Judith Savloff, entre otras cronistas), los medios de circulación nacional no se caracterizan por la inerrancia de sus afirmaciones en esta materia, ni por el chequeo de la data que aportan algunos entrevistados.

Ante este caso estamos. Una interesante nota del periodista D.Gigena aludió a declaraciones de quien preside, actualmente, la Comisión Nacional de Monumentos, quien señala, con grueso yerro, que la escultura monumental más antigua de la Capital es el Falucho de Correa Morales... Nada más lejos de lo correcto, por más que la escultura en cuestión haya sido el primer monumento escultórico ejecutado en el país por un escultor argentino (haciendo excepción de la estatua del Almirante Brown realizada por el malogrado Cafferatta, pero en Italia). Ello motivó la carta que dirigí al diario por vía del "correo de lectores" (aunque debo aclarar que no soy lector, ni de ese diario ni de ningún otro diario nacional) y que, a fuerza de insistencia, fue publicada el pasado martes 19 de diciembre de 2017.

Compartimos con Ustedes su texto, no sin antes recomendar, amistosamente, a las autoridades de la Comisión Nacional de Monumentos ¡qué consulten las fuentes históricas antes de expresarse en materias que conocen poco y mal! Y a los periodistas les recomendamos chequear adecuadamente la data, ya que el hecho de que la provea un funcionario público al frente de un organismo cultural… no garantiza su exactitud. Quizá, más bien, todo lo contrario, habida cuenta de quienes son, en "el país de los globos amarillos", los funcionarios de las áreas culturales…

He aquí la carta: Como se decía en el teatro inglés de antaño... behold!...


Buenos Aires, 12 de diciembre de 2017

Señores diario "La Nación"
Cartas de Lectores

De mi consideración:

Con relación a la nota del Sr.D.Gigena ("Debate monumental: más que una travesura de un grupo de artistas") deseo señalar, para una correcta información de los lectores, un error, por cuanto la estatua de Falucho, inaugurada en 1897, no es la más antigua de Buenos Aires, como se afirma. Son anteriores: la Pirámide de Mayo intervenida por Prilidiano Pueyrredon en 1856 con esculturas de Dubourdieu, la estatua del Gral. San Martín de Daumas (1862), la estatua del Gral.Belgrano de Carrier-Belleuse (1873), la estatua de Mazzini obra de Monteverde(1878), la de Alsina obra de A.Millet (1882), la de Lavalle de P.Costa (1887), etc. Quizá la entrevistada quiso decir que el monumento a Falucho fue el primero ejecutado en el país por un escultor argentino (Lucio Correa Morales).

Atentamente

Dr.Oscar Andrés De Masi
Ex Vocal Secretario de la Comisión Nacional de Monumentos
Ex Regente de la escuela Nacional de Museología

Editor del blog http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar



sábado, 30 de diciembre de 2017

COMENTARISTA INVITADA: LA DRA. SONIA BERJMAN NOS HACE LLEGAR ESTE DOCUMENTO ACERCA DEL PATRIMONIO EN PELIGRO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.

Buenos Aires: el patrimonio en peligro
El que calla, otorga


Por Sonia Berjman, historiadora urbana


Sonia Berjman fotografiada por Leonora Lacerda

Si la Gioconda fuera argentina luciría, al menos, así:


Muchos de los edificios, monumentos, parques y avenidas que conforman una ciudad son obras de arte que deben respetarse como tales.

El 9 de junio de 1942, poco tiempo después de que se fundara la Comisión Nacional de Monumentos, ésta declaró a la Plaza de Mayo como Lugar Histórico Nacional, al mismo tiempo que a la Plaza San Martín. Aquellos próceres de la preservación del patrimonio lo hicieron en la creencia de que las leyes serían respetadas en los tiempos por venir y en la absoluta seguridad de que la Historia debe estar presente más allá del tiempo de una generación. Se trataba y se trata de que se preserven los hechos que nos conformaron como sociedad. 
Hace pocos días, y por intermedio de los medios periodísticos, me entero de una supuesta “puesta en valor” de la Plaza Fundacional de la ciudad. Ya en varias Cartas de Lectores publicadas en el año 2006 a raíz del irracional proyecto de entonces de convertirla en una plaza municipalista española de la Edad Media de apariencia postmo, me referí al atropello a nuestro patrimonio.

Decía entonces:
La imagen que vive en el inconsciente colectivo argentino desde hace cuatro generaciones es la de la Plaza de Mayo actual: la remodelación de Carlos Thays cuando la apertura de la Avenida de Mayo en 1894. No es posible remodelarla, sino que hay que restaurarla”.

En aquellos momentos, hasta la prensa especializada extranjera se ocupó de asombrar al mundo divulgando la barbaridad que se estaba por cometer en esta ciudad del Sur de América, como la Historic Gardens Review de Londres. La reacción actual a este proyecto de cambio de un lugar histórico protegido por ley en su integridad será muchísimo más amplia y contundente.

Estos cambios que se pretenden introducir a nuestra ex Plaza Mayor, el “escenario de la vida argentina” -cómo titulamos un libro que con su historia publicamos hace décadas- deben hacerse con la anuencia de la mencionada Comisión. Desconozco si se ha seguido ese procedimiento legal. Si la consulta hubiera existido, y hubiera sido aprobada, la Comisión tiene la obligación de informar a la población dando a publicidad el informe técnico completo y fundamentado que avale estos hechos, firmado por los profesionales que hubieran intervenido. Si el Gobierno de la Ciudad está efectuando los trabajos sin el permiso de la Comisión, está actuando en una doble ilegalidad.

La Plaza de Mayo no es de nadie en particular y es de todos los argentinos colectivamente. Es el lugar más sagrado de la civilidad argentina. No se la puede atacar con continuos cambios que la alteren físicamente. ¿Por qué hay que cambiar su fisonomía, su diseño y su vegetación? ¿Quién se cree mejor paisajista que Carlos Thays? Quienes atentan contra el patrimonio ¿conocen las leyes vigentes? ¿Han hecho una consulta nacional a especialistas sobre esta transformación? ¿Han leído los libros con su historia secular? ¿O se creen tan soberbios que pueden alterar lo que es de todos los argentinos porque se les “da la gana”? ¿o hay otras cosas por atrás que no conocemos?

El primer libro que se editara sobre “Los monumentos y lugares históricos de la Argentina” (1948, por Carlos Vigil), se inicia, precisamente, con la Plaza de Mayo, dándole a este bien el primerísimo lugar que ocupa dentro del patrimonio argentino.

La Plaza de Mayo, como jardín histórico que es, tiene el carácter de obra de arte, significada por cada uno de nosotros y por todos los acontecimientos históricos que allí se conjugan.
Por sus valores materiales e intangibles, también cuenta con la protección municipal que le da su inclusión en el APH N° 1. Al respecto, el Código de Planeamiento Urbano, en su Sección 5, 4.1.2.2.1. establece:

“En el espacio propio de la plaza de Mayo sólo se permitirán trabajos de conservación y mantenimiento de los elementos preexistentes. Todo proyecto modificatorio deberá contar con visado previo del Consejo y aprobado por Ley.
a) Aceras y calzadas: Se mantendrán las dimensiones actuales de las veredas. Las aceras de piedra original deberán conservarse reponiendo las faltantes con materiales similares, previa aprobación del Consejo. Las restantes serán de mosaico calcáreo tipo vainilla color blanco.
(…)
e) Forestación: La conservación, reposición y renovación de las especies vegetales existentes se hará atendiendo no sólo a razones paisajísticas sino también históricas y tradicionales para lo cual deberá darse intervención al Consejo".






Me ha tocado ser testigo de la tortura y el asesinato de muchos bienes patrimoniales, entre otros casos criminales cito a los siguientes: 

Invito a los lectores a buscar y anotar las fechas de cada suceso pues deberían ser inolvidables hitos de lo que NO hay que hacer:

a. la conversión del otrora majestuoso edificio del Mercado de Abasto Proveedor en un shopping dejando sólo su cáscara exterior y atiborrado sin piedad su catedralicio espacio interior; al tiempo que se “ampliaba” el estadio de Boca Juniors, otro ejemplo señero de la ingeniería argentina en el mundo; las dos obras del Estudio Delpini, Sulcic y Bes.

b. los silos Bunge y Born hechos polvo, 

c. la plaza Perú “más limpia” luego de la demolición de su elemento central. Esta es la única obra pública de Roberto Burle Marx en el país, pero, ni así el Intendente Domínguez la respetó.

d. la avenida-parque General Paz, admirada como una de las mejores del mundo, sustituida por una vía rápida sin el más mínimo diseño y con la pérdida de su vegetación espectacular,

e. el vaciamiento interior de la Casita del Botánico (otrora oficina de la Dirección de Paseos y a la vez vivienda familiar de la familia Thays) destruyendo –de paso, cañazo- la oficina del paisajista y Director de Paseos con sus muebles originales Luego colocaron unos cartelitos en las puertas pidiendo que el público las cuide… ¡porque son históricas! ¿humor negro?

f. la desaparición del magnífico marco semicircular de la Plaza Italia formado por las entradas de la Sociedad Rural, el Zoológico y el Botánico,

g. la “mudanza” de monumentos y obras de arte en contrario a lo que se aconseja pues cada obra establece un diálogo con su entorno y resignifica el espacio,

h. traslado de árboles como si fueran floreros de un living,

i. el costoso “aggiornamento” que un ex vicepresidente de la Nación infligió a su transitorio despacho en el Congreso Nacional (y su posterior recuperación),

j. la avenida 9 de Julio desfigurada por un Metrobús que no es otra cosa que carriles exclusivos de transporte público,

k. ahora perderemos la Costanera Norte por la ampliación del aeroparque (en los tres ejemplos viarios mencionados participó como paisajista Carlos León Thays II),

l. la Villa Roccatagliata convertida en un mísero ratón entre las fauces de un gigantesco felino de hormigón,


m. el descuartizamiento del monumento a Colón como el de un actual Túpac Amaru y la demolición de su basamento a pico y pala (más un martillo neumático para facilitar el trabajo) como Tutmosis III quiso desaparecer las imágenes de Hatshepsut (y ya que estamos, arrasemos también a la Plaza Colón hace poco tiempo declarada MHN junto al remarcable conjunto de la Casa Rosada y al Parque Colón y al Paseo Colón y hasta el nombre que llevan desde hace una centuria y cuarto), y al patrimonio arqueológico que subyace en esa área,


n. luces led de colores proyectadas de noche sobre ciertas estatuas impidiendo la cabal percepción de sus materiales originales proyectados por los escultores (como el blanco mármol de Carrara),

o. importantes monumentos ennegrecidos como chimeneas cubiertas de hollín,

p. el loco e increíble y patético desmadre del Zoológico (y como siempre se aprovecha el 2 x 1 liquidemos también a los animales),

q. la apariencia de carpa de circo del Palais de Glace con su nueva pintura exterior,


r. el Planetario como feria de diversiones cósmicas-marcianas (sumado al daño que la iluminación artificial produce en la flora y fauna del parque),


s. la “modernización” de la entrada del Jardín Botánico por Avenida Santa Fe,



t. el único pabellón de Centenario que nos queda ¿devendrá en el SUM o en un mini shopping de las cuatro torres que se construirán en donde había un hermoso jardín del Regimiento N.° 1 Patricios?

u. las continuas “puestas en disvalor” de las plazas porteñas, alterando el diseño original, suplantando el mobiliario histórico, sin respetar ni cuidar a la vegetación existente, introduciendo actividades incompatibles con una obra de arte,

v. las sucesivas intervenciones en un mismo espacio verde, despilfarrando el dinero de todos -ejemplos de dos escalas diferentes: plaza Emilio Mitre y plazoleta Portugal-, con intervalos de pocos meses entre una y otra,

w. la Plaza Seeber (obra maestra de Benito Carrasco) convertida en una caricatura de un parque navideño del hemisferio norte,





x. nuestro patrimonio arbóreo está siendo diezmado de manera sistemática en todas las comunas. En los últimos años el GCABA está destruyendo nuestros árboles de alineación, de plazas, estaciones de ferrocarril y bulevares, por mutilación, mochado, tronchado, terciado y tala. No se salvan ni el bello jacarandá, ni el añoso aguaribay, ni el magnífico ombú, ni siquiera los árboles históricos. 

y. y ahora, la Plaza de Mayo se transforma siguiendo un proyecto desconocido cabalmente por la sociedad. En años pasados la hemos defendido de similares ataques y hemos logrado conservarla… hasta hoy… 

Además de los desproporcionados gastos en dinero que este tipo de obras conllevan y que los solventamos entre todos, por la ignorancia y la soberbia de momentáneos funcionarios, y por profesionales cómplices de esos hechos delictivos, estamos cada día perdiendo nuestra identidad como pueblo al que los bienes materiales e intangibles conforman.

Vamos perdiendo a Buenos Aires ya que el balance favorece ampliamente a los destructores culturales, pues a algún que otro logro aislado -como el salvataje de la Plaza Intendente Alvear- le siguieron injustas y millonarias demandas judiciales a los vecinos que queremos conservar lo que es nuestro. Tal vez hayan creído y todavía crean que vamos a callar y dejar que la ruina caiga sobre nuestro patrimonio cultural. Sirvan estas palabras para demostrarles lo contrario. 

Somos muchos quienes donamos nuestra energía, nuestro conocimiento, nuestro tiempo y nuestras ganas a los funcionarios de turno para asesorarlos en los temas específicos que desconocen y les decimos que no vamos a bajar los brazos dejándolos actuar incorrectamente, sino que alzaremos nuestras voces documentadas para informar sobre lo que está pasando. 

¡Y pensar que hay todavía quienes quieren presentar a Buenos Aires para integrar la Lista del Patrimonio de la Humanidad! ¿Con sus principales valores subvertidos? ¿Al tiempo que la mayoría de las ciudades del mundo están tratando de proteger su pasado?

Las huestes de Atila siguen asolando el suelo patrio, robándonos la riqueza que es de todos nosotros, aquel “verdadero pueblo” al decir de Sarmiento cuyas premonitorias palabras tienen más actualidad que nunca: Civilización o barbarie.

Escribo estas líneas con el dolor a flor de piel que me provoca tanto desatino. Esperemos que esta vez sólo sea una confusión momentánea y que el arrepentimiento envuelva a los responsables de este atropello, devolviéndole la vida al patrimonio atacado, abonando los culpables con el dinero de sus propios bolsillos la tan necesaria vuelta atrás.  

Y, además, que los funcionarios que tienen que proteger todos estos bienes, se pongan las pilas y trabajen como deben. Hace un año y medio que solicité a la Comisión Nacional de Monumentos la declaración del conjunto de los parque diseñados y construidos por Carlos Thays, con la adecuada fundamentación. Dicen que están trabajando…infinitas reuniones pero ningún resultado concreto.

La Ley 4830, promulgada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en diciembre de 2013, establece las penalidades que deberán sufrir quienes destruyan el patrimonio cultural de la ciudad. En realidad, estuvo pensada para castigar a los vecinos, turistas, profesionales y empresas que arruinan lo que se debe preservar. Pero ¿y si los que lo destruyen son los propios funcionarios del gobierno -sea este local o nacional o ambos en conjunto-, deberían tener esas mismas penas o, dado que son responsables de cuidar lo que es de todos por nuestra delegación ciudadana de poder (y encima les pagamos sueldos), otras más agravadas? 

Los organismos creados ad hoc (como la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos; la Dirección de Interpretación Urbanística; la Dirección de Patrimonio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, así como los respectivos de cada provincia argentina), deben respetar y hacer respetar, cuidar, proteger, restaurar, los bienes patrimoniales bajo su tutela y no -como estamos viendo- destruirlos y avasallarlos.

Por ejemplo, ante los desmanes largamente anunciados por disolventes sociales a realizarse en la Plaza Congreso en estos días, ¿no hubiera sido esperable que esos organismos solicitaran un vallado efectivo y una guardia realmente preparada alrededor de ese Lugar Histórico Nacional para proteger su integridad, la de la vegetación, de las estatuas y monumentos, del mobiliario urbano? NADIE tiene el derecho de devastar lo que es de todos.

Una sociedad que destruye su basamento material, cae en el vacío: los edificios o parques o centros históricos son los documentos del pasado que fueron dando forma a nuestra identidad como Nación. Otros bienes intangibles nos proveyeron de principios morales que no debemos olvidar, sino honrar y enaltecer con nuestro accionar cotidiano.

¿PARA QUE SE DICTAN LEYES QUE LUEGO NO SE CUMPLEN?

NO PERTENEZCO A NINGÚN PARTIDO POLÍTICO.

SÓLO AL PARTIDO DEL PATRIMONIO

Diciembre de 2017
Agradezco la colaboración de Graciela Fernández, Marcelo Magadán, Mario Chiesa, María Angélica Di Giácomo, Santiago Pusso, María del Carmen Magaz y a mi nieta que me enseñó como “poner en valor” una obra de arte.



domingo, 17 de diciembre de 2017

COMENTARISTA INVITADO LIC.IGNACIO BRACHT


Ignacio Bracht en la Villa de Olmedo.

Algo más acerca del monumento a Colón...
Para Viaje a las estatuas, diciembre 2017

Hace poco más de cuatro años, en los últimos día de mayo de 2013, un sábado frío, por la tarde, sin ningún anuncio previo, como si sucediera un secuestro clandestino, comenzó el desmantelamiento de la estatua de Cristóbal Colón de la Plaza y el paseo que llevaba su nombre, como el de la avenida, por orden de la entonces presidente de la Nación Cristina Kirchner, y ejecutado por el Secretario General de la Presidencia, el amanuense Oscar Parrili. De manera arbitraria, discrecional y violentando una ley Nacional, argumentando una supuesta defensa de un indigenismo de cabotaje, inspirado en la prédica de Hugo Chávez, que removió en Caracas la estatua del Gran Almirante y calificó a éste de "genocida", la presidente inició el descuartizamiento del maravilloso y bello complejo escultórico, obra del genial artista florentino Arnaldo Zocchi, y que fuera donada por la colectividad italiana en la Argentina con motivo del Centenario de 1910, inaugurada con pompa en 1921 por el entonces presidente don Hipólito Yrigoyen. En su reemplazo Cristina Kirchner hizo construir un monumento a la heroína de la Independencia doña Juana Azurduy de Padilla, mediante una donación de un millón de dólares del presidente boliviano Evo Morales. En su simplismo ideológico Cristina Kirchner quiso sustituir en lo simbólico a uno por otro, siendo que ambas figuras hicieron a nuestra historia, surgida del mestizaje cultural y de sangre -la propia Azurduy era mestiza- , que gestaron en América un genuino mundo nuevo.

En Carta de los Lectores del 2 de julio de 2013 del diario La Nación, con el título de "AUSENCIAS", manifesté mi rechazo a tan brutal acto de atropellar sin más el patrimonio histórico y cultural de la Ciudad de Buenos Aires, lo que ya había escrito en un artículo de Opinión, página 21, en dicho matutino el sábado 1 de julio de 2013, llevando por título "LA INFRUCTUOSA TAREA DE REFUNDAR LO IMPOSIBLE".

De nada valieron las presentaciones judiciales de distintas ONG´s dedicadas a salvaguardar el patrimonio y Asociaciones italianas en la Argentina para que el desguace no se llevara a cabo hasta su totalidad, quedando esparcidas sus piezas en el suelo de manera humillante durante meses. También, y hay que decirlo con claridad, el gobierno nacional contó por entonces con la pasividad del por entonces gobierno porteño de la Ciudad Autónoma que no recurrió a la justicia y a la Corte Suprema, como debería haberlo hecho en defensa del patrimonio de la ciudad, propiedad de sus habitantes.

Así, el atropello cultural se consumó ante la gran indiferencia de las autoridades locales y de la sociedad, salvo excepciones.

Juana Azurduy fue emplazada en 2015, pocos meses antes de abandonar el poder Cristina Kirchner. Hoy dicho monumento fue desplazado frente al histórico edificio que fuera sede del Correo, devenido en Centro Cultural CCNK, y Colón fue puesto nuevamente de pie hace pocos días frente al Aeroparque, en la Costanera Norte, en el Espigón del Hidroavión. Creo que Colón debería haber retornado al lugar  desde el cual nunca debió removerse, recuperando la cripta, hoy ya perdida, en la cual se asentó el complejo escultórico en su origen. Pero las cosas son como son en el país de la arbitrariedad, como norma. Sólo debemos esperar y exigir al Gobierno Nacional  y al de la Ciudad que, toda la estructura escultórica sea dignificada en valor, preservación, seguridad para que no sea vandalizada, y realizando un público desagravio a la figura de Don Cristóbal Colón, quien cuando puso su pie en América en 1492, produjo un cambio copernicano en la Humanidad y su Historia, e hizo del continente americano, con sus luces y sombras, un Nuevo Mundo que se extendió a la propia España y a toda Europa, y más allá de ella. Se parió un proceso de conquista que tuvo su sello particular y único en la historia, que fue el mestizaje de sangres y culturas, que dio luz al Universo Hispanoamericano. 

Sean estas líneas de homenaje y desagravio a la figura del navegante genovés, de la mar Oceánica.



domingo, 10 de diciembre de 2017

LA PLACA DE HOMENAJE AL DR. SIR JOHN O´CONOR EN EL HOSPITAL BRITÁNICO DE BUENOS AIRES


Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Diciembre de 2017

Foto OADM, 2017


Discovery…Trouvaille…
Con la sorpresa de un inesperado hallazgo, en el tercer piso del Hospital Británico nos encontramos con una placa de bronce pulido que recuerda al Dr. John O´Conor, cuyo nombre lleva la sala donde se ubica.

Me informa Sister Sonia Orieta Escalante que la placa fue encontrada en un depósito hace varios años y, luego, ya limpia, fue llevada a la Sala O´Conor con buen criterio topográfico y memorial.




Pabellones del Hospital Británico. Foto OADM, 2017


La placa rectangular-apaisada mide 68 cm. de largo y su altura, en el punto de máxima alzada, es de 51 cm. Fue fabricada por la conocida casa medallista Horta como consta en el ángulo inferior derecho.

La composición es sobria y equilibrada: un medallón colocado en la parte central-superior contiene la vera efigie del Dr. O´Conor. Me interesa destacar un fino detalle que quizá no se llegue a apreciar en la fotografía: en la bordura del medallón fue cincelada una sucesión de pequeñas  esferas al modo de perlas.

Foto OADM, 2017


A ambos lados del medallón se extienden y penden dos guirnaldas de laureles, atributo glorioso.

El lenguaje artístico general de la placa ofrece una transición ecléctica entre el clasicismo residual  epocal y un guiño vanguardista, también epocal: la cresta es clásica (flanqueada por roleos o volutas) en tanto su base ya exhibe planos geométricos art-decó.

En el campo central, sobre un paño cincelado con una delicada "rusticación" fue anotada la escueta pero suficiente inscripción epigráfica que dice:

IN MEMORY OF
SIR JOHN O´CONOR K.B.E; M.D.
AND IN GRATEFUL RECOGNITION
OF HIS LONG AND VALUED SERVICES
TO THE
BRITISH HOSPITAL AS MEDICAL OFFICER
1891-1927


Foto OADM, 2017

Un señalamiento en el acceso de la Sala O´Conor nos proporciona data adicional. Dice:

"Esta sala honra al Dr. Sir John O´Conor.
Sir John O´Conor, KBE, fue uno de los médicos más notables que tuvo el Hospital. Ingresó como personal médico en 1891, especializándose en cirugía.
Tres años después fue nombrado Director Médico no residente.
Al mismo tiempo era responsable de la administración de todo el Hospital. Sirvió al mismo durante 37 años, hasta su muerte en 1927".

Me parece interesante darles una clave de lectura epigráfica. Se trata de las letras mayúsculas que acompañan al nombre del Dr. O´Conor:

K.B.E.= Knight of the British Empire = Caballero del Imperio Británico
M.D.= Medical Doctor = Doctor en Medicina


Foto Thelema, 2017


Foto Thelema, 2017







lunes, 13 de noviembre de 2017

YA NO QUEDA EN SU SITIO... LO QUE QUEDABA DEL MONUMENTO A COLÓN…Y PONEMOS EN DISCUSIÓN SU NUEVO EMPLAZAMIENTO

Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Noviembre de 2017

Si algún ingenuo guardaba, todavía, alguna esperanza del regreso del monumento a Colón a su lugar original, tal expectativa había quedado definitivamente descartada hace pocos días. En efecto, el gobierno mandó a remover la llamada "cripta colombina", acaso el último relicto que permanecía en pie (disfrazado de pedestal para Juana Azurduy) del soberbio monumento, en la Plaza Colón. Hoy mismo, se ha dado difusión a la noticia de los preparativos finales para su nuevo emplazamiento, por completo ajeno a la integridad auténtica y a la consistencia topográfica del monumento en su conjunto. Recordemos, como lo señalamos en post anteriores, que no se trata de una estatua aislada, sino de un "conjunto" de elementos patrimoniales, artísticos y conmemorativos.



Foto gentileza Arq. Marcelo Weissel


Una grúa equipada con un brazo mecánico asestó los golpes definitivos, el 4 de octubre, a la estructura de hormigón, ladrillos y hierro que había sido proyectada especialmente para dar soporte al monumento, por el más célebre estructuralista sudamericano de la época: el ingeniero Domingo Selva. Ya nos referimos a él en nuestros post s de fecha 11 de febrero y 18 de marzo de 2017. Fue el autor del primer edificio antisísmico de la Argentina (la Escuela Normal de Maestras de San Juan) y del "domo" de la catedral de Lomas de Zamora. Ambos edificios donde intervino Selva gozan de la categoría de monumentos históricos nacionales.

Como ya explicamos anteriormente, la "cripta colombina" formaba parte del programa monumental-museal original y debía quedar alcanzada por la misma intangibilidad que merecía el ahora desdichado y desterrado monumento. Vale decir, el grupo de esculturas plus la cripta-museo, formaban un conjunto indisoluble tanto desde el punto de vista constructivo, como expresivo y discursivo.

Recordemos que en la cripta se habían ejecutado, al momento de inaugurarse el monumento, unas bellas pinturas de mano de Paolo Parisi, representando la historia de la navegación en Occidente. Y, además, se custodiaban en su interior objetos tales como un ladrillo de la casa de Colón, un friso romano y una "cápsula de tiempo".

Ya no existe la cripta, cuya autoría maestra, reiteramos, también merecía consideración. Con ello, termina de desarticularse la lógica íntegra del dispositivo monumental y se priva al monumento (si acaso volviera a levantarse en algún sitio) del sentido topográfico original, que sin duda forma parte de su autenticidad patrimonial. Fue proyectado para ese preciso lugar, con las implicancias simbólicas del caso.

Este reciente hecho (uno más en la cadena de atropellos al monumento) revela que para este gobierno la cuestión colombina no reviste trascendencia, como en general pareciera que tampoco ninguna otra cuestión histórica o patrimonial. No olvidemos que si bien la decisión de retirar el monumento fue tomada por la administración anterior, sin embargo la totalidad de los diputados del Pro votaron la ley que convalidó aquel retiro. No puede decirse, pues, que en esta saga haya villanos vs. héroes, porque ambos actores políticos coincidieron en su voluntad de agravio al bien patrimonial y a su sentido identitario.



Foto OADM, junio 2014


La Comisión Nacional de Monumentos no se ha pronunciado públicamente acerca de este epílogo. No ha de olvidarse que varios de sus actuales directivos, en su momento, entre 2013/2014, prestaron conformidad al retiro del monumento, echando mano al disparatado eufemismo de la necesidad de desmontarlo ¡para su reparación! La honrosa excepción del vocal Marcelo Magadán debe ponderarse, por su compromiso explícito con la defensa del monumento.

¿Qué cabe esperar ahora con relación al monumento, que permaneció desarmado en la Costanera? En el mejor de los casos y con mucha suerte, una operación de reconstrucción llevada a cabo con la frivolidad característica de esta administración inclinada al cotillón de los globos amarillos: vale decir, una reconstrucción en otro lugar (ajeno al sitio de origen) y carente de la integridad de sus componentes auténticos completos (ya sin la cripta). Todo ello, dando por sentado el hecho de que las esculturas de mármol no hayan sufrido, a esta altura, deterioros derivados de su exposición a la intemperie y de su movimiento físico. Porque en tal supuesto, a la costosa y delicada tarea de re-armado debería anteponerse una no menos costosa y no menos delicada tarea de restauración.

En suma, en materia de patrimonio, los caprichos y las frivolidades tienen un costo material y moral bien elevado…



Foto OADM, junio 2014


Bonus track:
Notas de prensa relacionadas aparecidas últimamente

El adiós definitivo a Cristóbal Colón: demuelen la cripta del monumento por Silvia Gómez (Clarín, 5-X-2017).
Ultiman detalles para instalar a Colón por C.C. (Perfil, 8-X-2017).

El último viaje de la estatua de Colón por Silvia Gómez (Clarín, 8-XI-17).